27 de julio de 2008

Una de clásica, por favor








Aprovechando el calor del verano y algunos rincones con encanto de nuestra ciudad, se nos proponen en Barcelona el ciclo "Música als Parcs", una iniciativa que acerca la música clásica y el jazz a gente que, como yo, jamás ha presenciado un concierto de este tipo de música.
En esta ocasión la cita fue el jueves 24 de julio en Turó Parc y las encargadas de la ejecución reciben el nombre de Mikrokosmos, un dueto formado por Helena Carreras y Meritxell Puig que hicieron las delicias de todo los allí presentes ofreciendo un fantástico concierto de piano a 4 manos.
Vaya por delante mi ignorancia completa en este tipo de música, aunque, por lo que me iban explicando los entendidos en el tema, la mayoría allí ibamos igual de perdidos, y aplaudiamos en mitad de la actuación cuando aún no era el momento.
Empezaron con unas piezas de G. Fauré (Berceuse, Mi-a-o-u, Jardín de Dolly, Kitty-Valse, Tendresse y Pas Espagnol), a continuación interpretaron 3 danzas eslavas de A. Dvorak (Op. 72 núm. 2, y Op. 46 núm. 6 y 7), siguieron con 6 valses de la Op. 22 de M. Reger para terminar con las Estaciones Porteñas de A. Piazzolla (Invierno, Primavera, Verano y Otoño). La verdad es que dejando aparte cuestiones técnicas de las que jamás alcanzaré a entender casi nada y valorando simplemente la actuación a nivel emocional, debo decir que el concierto fue una maravilla para los sentidos, especialmente para el oido y la vista. El lugar, desbordante de serenidad y tranquilidad, acompañaba perfectamente la actuación de las dos conciertistas.
Al término del concierto estuve preguntando a dos músicos sobre las distintas partes de la actuación y cómo distinguir entre el final de una obra o la pausa entre dos fragmentos dentro de la misma. El secreto está en la "inactividad". Os reto a que en el próximo concierto descubráis por vosotros mismos si distinguís entre la inactividad y el reposo. ¡Toma! A mi me queda pendiente. Las pistas están en la propia actuación de las intérpretes, en su respiración, su movimiento, sus gestos... en fin, todo un arte.
Para terminar, creo que de vez en cuando va muy bien asistir a eventos de este tipo para darse cuenta de que hay vida más allá de los gustos personales de cada uno, abrirse a nuevas experiencias y aprender a disfrutar de estas pequeñas sensaciones que transmite la buenas música. Venga de donde venga y aunque no vaya a ninguna parte.
Como no, para aquellos que sí estén en disposición de valorar aspectos más técnicos, os dejo un pequeño video de tres momentos de la actuación.
Mi puntuación es de 7,5.

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