6 de septiembre de 2009

De vacaciones con Pearl Jam



Hoy domingo, y tras mi primera semana de vuelta a la rutina tras las vacaciones, encuentro un poco de espacio para escribir de nuevo en este blog olvidado. Primero de todo os pondré en situación.
Hacia principios de julio mis fantásticos amigos me regalaron por mi cumpleaños, entre otras cosas, dos entradas para ir al concierto que daba Pearl Jam en Manchester el 17 de agosto. En ese momento empezó la cuenta atrás para preparar mis mejores vacaciones en años. Cumpliría dos de mis ilusiones: vería a Pearl Jam fuera de España y, aprovechando que me mandaban hacia Gran Bretaña, visitaría Escocia. Así pues, mochila en mano, aterrizábamos el día 13 en Liverpool y poníamos rumbo, por el carril de la izquierda, hacia Escocia.
Se sucedieron los días y entre whisky y whisky, lluvia y lluvia, nos plantamos el día 17 en Manchester.
El concierto era en el M.E.N Arena, con capacidad para 19.000 personas. Las entradas "normales" estaban agotadas y las nuestras nos llevaron al lugar justo para verle el cogote a Eddie Vedder. Este es, aunque pueda parecer extraño, el primer punto positivo del show. He tenido la suerte de ver a Pearl Jam 2 veces antes de esta y siempre había disfrutado viendo la cara de todos los componentes mientras actuaban, pero esta vez se me ofrecía un punto de vista distinto. Si hubiera sido mi primera vez con ellos habría roto toda relación con mis "fantásticos amigos", pero al ser la tercera vez que los veía agradecí este cambio porqué fue una cosa completamente nueva y diferente.
El repertorio, aunque me llevé un susto inicial cuando empezaron tocando "Long Road" (momento en el que aprovechamos para ir al baño y a pedir un "double spirit de Jack Daniels con cola"), fue genial, intenso, vibrante, sorprendente (tocaron varios temas de su próximo disco), pero, si hay una parte con la que me quedo, esa es la de los bises, donde aprovecharon para repasar la mayoría de sus grandes temas y terminaron tocando Indifference, una canción que nunca había visto en directo y que consiguió ponerme, como siempre, la piel de gallina. No hay palabras para describirlo.
La actuación estuvo, como siempre, sobresaliente. Es un grupo que nunca defrauda en directo. Te dan siempre lo que esperas de ellos y logran que salgas con esa sensación de satisfacción total, sabiendo que si vuelven, repetirás seguro.
Ahora sólo queda esperar a que saquen a la venta su último disco "Backspacer" y rezar porque no tarden demasiado en presentarlo en España.
Os dejo aquí un link con algunas fotos que pude sacar durante la actuación. Mi nota para ellos no puede ser otra que 10.
Aquí tenéis el video prometido.

9 de julio de 2009

21 de junio. Día de la Música y Vetusta Morla



Entre maleta y maleta, entre aeropuerto y aeropuerto, aterrizo finalmente en mi barrio el 21 de junio y da la casualidad de que es el Día de la Música, y apenas a 5 minutos me montan una serie de conciertos al aire libre con una cartelera de lujo: Inhabitants (+Adrián de CatPeople), Remate + Cohete, Templeton + Alondra Bentley, Christina Rosenvinge y Vetusta Morla (+ Christina Rosenvinge).
Para no perder costumbre me los pierdo todos excepto el que más me interesa escuchar, el de los Vetusta Morla.
Tras descargarme su disco hará un par de meses y hacer una primera escucha rápida mentiría si dijera que me impactaron, sin embargo, ir a su concierto es lo mejor que podría haber hecho. Tras oirlos en directo aprecié todo el potencial de este grupo y entendí por qué han obtenido los galardones a Álbum del año, Canción del año (Valiente), Artista del año y Álbum de Rock que les otorgó la Unión Fonográfica Independiente.
Luego, de vuelta a casa, se ganaron una escucha detallada y aluciné con sus temas. Con un estilo innovador, una voz inconfundible, unos temas que cuidan el mínimo detalle merecen esos premios y muchos más. Tal como dijo CK no sabría donde englobarlos. Siempre intento buscar en los grupos algún parecido con otro grupo, y la verdad es que estos chicos tenían algo de muchos y nada de todos... sonaban a Vetusta Morla, y eso, a estas alturas, es una gran virtud. Te pueden gustar más o menos, puede que sean o no de tu estilo, pero lo que es indudable es que se trata de un grandísimo grupo, y además, español.
Su directo es arrollador. Incluso habiendo tocado ese mismo día en Madrid y Valencia dieron un muy buen espectáculo sobre el escenario. Si estaban cansados no se apreció. Se movieron, transmitieron energía, pasión, calma, todo en su debido momento. La verdad es que mi nota para ellos es de 8,5.
Conmigo han vendido una entrada para su próximo concierto que den en Barcelona. Les deseo lo mejor!

21 de abril de 2009

Delinqüeando un poquito



El pasado 2 de abril tocaron en la sala principal de Razzmatazz Los Delinqüentes. Fui predispuesta, preparada, sugestionada, para tener el concierto más divertido hasta el momento y, como pasa casi siempre que esperas mucho de algo, me llevé una pequeña decepción. El concierto debió estar bien. Digo debió porqué, aunque sí es cierto que tocaron la mayoría de mis temas preferidos, y, aunque también es cierto que no sé ni mucho menos todas sus canciones, me encontré perdida en medio de sonidos en los que era imposible distinguir un instrumento de otro y aun más imposible oir la voz o entender mínimamente las palabras que salían de la boca del cantante.
Para mí un fallo garrafal de sonido. No sé de quién fue culpa. Cierto que esta sala no es famosa por su buena acústica, precisamente, pero cierto también que hemos disfrutado de un montón de conciertos geniales que estrujaban al máximo las posibilidades del lugar.
Para mí una verdadera lástima porqué nos quedamos un poco a medias, con ganas de entrar más en el show que montaron los componentes de este fantástico grupo.
Así y todo, no voy a obviar momentos musicales como el de "La primavera trompetera", "Pirata del estrecho" (con disfraz incluido), "De los matorrales" en la que montaron un digno tablao escénico, con sus palmas, sus cajones flamencos, sus guitarras... todos sentados uno al lado del otro y que duró varios temas, "Poeta encadenado", etc... todos ellos temas en los que la gente se volcó al doscientos por cien, dándole el plus que le hacía falta a la actuación.
Y uno de los mejores momentos lo tuvimos cuando apareció sobre el escenario Macaco con su "mano levantá". Nos hizo vibrar durante unos minutos compensando lo que no habían conseguido esos buenos Delinqüentes, que era implicarnos en la gran fiesta que tenía que ser su concierto.
Y es una verdadera lástima porqué no les faltan ni tablas, ni temas, ni ganas, y cuánto más lo pienso menos lo entiendo. Habrá que darles otra oportunidad, eso está claro, a ver si consiguen borrar este gusto un tanto amargo que nos quedó.
Mi nota para ellos es un 6,5.

27 de marzo de 2009

Algo espectacular

Hace exactamente 17 días que tengo pendiente escribir sobre la última sensación (para ello nació este blog) que viví en un concierto. No ha sido por falta de tiempo, que también, sinó por una incapacidad total de transmitir ese cúmulo de sensaciones y sentimientos a través de palabras.
Situémonos para empezar en el tiempo y en el espacio.
10 de marzo de 2009, Jose González, Palau de la Música (Barcelona).
Quizá se deba todo a que era la primera vez que este templo de la música me desvirgaba con su magnífica arquitectura. Su techo, sus esculturas, su aire, pero sobretodo su acústica. Algo que abre hasta el último poro de tu piel para que todos tus sentidos estén centrados en ese escenario y en lo que en él sucede. Una sensación única e inolvidable. Y obviamente, cuando da la casualidad de que tienes la suerte de ver a un tipo llamado Jose González (...sugerente) que te ofrece un concierto acústico asentado principalmente en su voz y su guitarra, la cosa es de "ahora ya puedo morir tranquila".
Tuve la suerte de que una buena amiga me tentara para ir al concierto de un tipo al que no había oido en mi vidad, al menos de forma consciente, porqué así pude descubrir lo que me había estado perdiendo hasta este momento.
No sé muy bien cómo comentar la actuación musical. Fue un muy buen concierto acústico de este músico sueco de padres argentinos. En momentos acompañado de otros dos artistas que complementaron la actuación con algo de percusión y segundas voces. Su música intimista y tranquila no podría haber tenido mejor "partener" que el Palau de la Música. En cualquier momento y sin darte cuenta las lágrimas podían asomarse a tus ojos porqué justo en esa décima de segundo se habían combinado una nota perfecta con una voz perfecta y una iluminación perfecta, en un ambiente perfecto y en el momento perfecto. Qué más se pude pedir?
La verdad es que soy completamente incapaz de comentar nada más sobre ese día. Simplemente una sugerencia. Si os gusta la música, no perdáis la oportunidad de ver a algún artista que os guste en el Palau de la Música. Vuestra alma lo agradecerá!
Mi nota es de 8 muy muy alto.



Y una nota que no puedo obviar. Señores, en lugares como este sí que debería estar prohibido el uso de cámaras digitales. Ya no por el respeto al artista, si no por el respeto al propio espectáculo. Y, si somos incapaces de dejar la cámara en casa, entonces, por favor, mantened la pantalla apagada.

7 de marzo de 2009

Mahoney en el Big Bang

Viernes por la noche. Momento de decidir a qué concierto ir. Todas las propuestas eran tentadoras pero que te dejen un mensaje personal siempre ayuda a convencer, así pues, entre los Vitalogy que tocaban en la Sala Salamandra (Hospitalet) y los Mahoney que actuaban en la Sala Big Bang, me decanté por estos últimos. Marketing directo, le llaman. Creo que la decisión fue absolutamente acertada.



Eran las 22:00 de la noche y, guiados por el GPS, llegabamos a la puerta del Big Bang, un buen bar escondido entre las callejuelas del barrio del Raval. Al entrar pensamos que nos habriamos equivocado porqué no había rastro de escenario, instrumentos o músicos. Tan sólo una película en blanco y negro de cine mudo pendía del techo.
Nos acercamos a lo que parecía "el garito" del técnico de sonido y preguntamos si había algún concierto. Por respuesta un "La Sala aún no ha abierto", seguida inmediatamente por la apertura de una puerta situada al fondo del bar, entre lavabo y lavabo, que nos dejó entrever una habitación anexa con una especie de gradas.
Una vez dentro vimos que se trataba de una sala no demasiado grande, con un escenario acorde al tamaño del lugar. Cogimos asiento en lo que sería la segunda grada a la espera de que comenzara todo. Empezó a llegar gente y mas gente, y más, y más... ¡Joder con los Mahoney! Soy muy mala para los números y sé que sólo me desmentirán si me quedo corta, pero diría que se superaron las 200 personas fácilmente (si leen esto y sonríen, sólo lo sabrán ellos).
Tengo que decir que con el precio de la entrada (5€) te regalaban su maqueta, un muy buen detalle. Tres temas de pura tralla –Reborn, Absurd, Mutually– que ahora mismo estoy escuchando para inspirarme un poco.
Qué decir de los Mahoney. Desde el último día que los vi ha habido un cambio sustancial en el grupo: La incorporación al trío masculino de Alanna Hanrahan, la nueva teclista que aporta ese toque femenino que nunca está de más. Toque femenino en lo que se refiere a presencia, obviously, los temas con ella siguen teniendo la misma fuerza y garra, siguen manteniendo ese estilo a vueltas entre el rock, el punk, el hardcore... todo metido en una batidora y mezclado para deleitarnos con el cócktel "Mahoney Sunrise". Un placer para el paladar y para el oido.
El trío ha pasado a cuarteto, y de "teloneros" han pasado a "grupo solista". La impresión que me causaron la primera vez que les vi se confirma en esta segunda aparición. Un grupo capaz de llenar salas por ellos mismos, con muy buenos temas, tablas, y que forman un conjunto compacto.
Tocaron, además de sus propios temas, algunas versiones muy interesantes. Hicieron la mítica "Enjoy de Silence" de los Depeche Mode y me gustó especialmente la revisión que hicieron de "Common People" de los Pulp con la intervención de Alanna en las voces, un face to face entre ella y David (cantante y guitarra) muy acertada y divertida.
Pero no todo serán florecillas para estos chicos de Barcelona. Hay un pero. Echo en falta que no tengan un trabajo de estudio. ¿Para cuándo? Por favor, que alguién les eche un cable. Si Unfinished Sympathy (a quienes también versionearon) tiene varios discos a sus espaldas, ¿por qué no grabar a estos chicos? Pero hay una buena noticia. En breve tendrán videoclip. Esperaremos a ver qué tal se les da ponerse delante de las cámaras (o no, quién sabe).
Mi nota para ellos es de 8.

31 de enero de 2009

Kaiser Chiefs

Este último jueves 29 de enero volvieron a tocas los Kaiser Chiefs en Barcelona. Pero esta vez, lejos de festivales multitudinarios, su actuación fue en la Sala Razzmatazz. Fue, como no podía ser de otra forma, un concierto intenso. Intenso pero breve. Una hora y cuarto de concierto aproximadamente que se quedó muy corto para mi gusto.
Sé de antemano que las comparaciones son odiosas, pero el hecho de ver a este grupo por segunda vez en menos de un año no me permite hacerlo de otra forma. Aunque existe una dieferencia básica: Anteayer venían a presentar su último trabajo de estudio "Off with their heads", y precisamente abrieron el concierto con el primer tema del disco, "Spanish Meal", aunque durante la actuación sólo tocaron 3 o 4 temas de este último ábum y nos siguieron deleitando con temazos como "Everyday I Love You Less And Less", "Ruby", "I Predict A Riot", "Na Na Na Na Naa" y un largo etcétera de canciones de sus discos anteriores.
Debo decir que, ahora sí entrando en comparaciones, me pareció un concierto más flojo que el que dieron en el SummerCase, que a ratos incluso pude escuchar algunos fallos en las líneas de guitarra y que, en algunas canciones, parecían ir unas cuantas revoluciones por debajo de lo que tocaba.
Sin embargo hay algo que nunca cambia. Un concierto de los Kaiser Chiefs es una fiesta asegurada.
Mi nota esta vez es de 7.

11 de enero de 2009

Expreso + Wirakocha y olé!


Con el cambio de año el destino me ha traido un cambio de estilo. Este pasado viernes 9 de enero me sumergí de nuevo en las profundidades de Barcelona, y entre sus murallas más viejas pude saborear el arte de dos grupos musicalmente similares. Esta vez, en la Sala Monasterio, la actuación venía de la mano de los Wirakocha, un grupo al que no podría definir o englobar en un único estilo. El concierto tenía que empezar a las 22:00, así que con nuestra puntualidad británica llegamos a la sala a la hora en punto.
Podría resumir el ambiente de vacío total. Creo que aparte de yo y mi amigo de conciertos, MGL, sólo estaba el técnico de sonido y la camarera. Con nuestra calma habitual cogimos mesa y copa de vino, una de negro y otra de blanco, mestizos como la música que estabamos a punto de escuchar.
Iba pasando el rato y allí no aparecía nadie. Finalmente empezaron a subir al escenario los componentes de Wirakocha, 1, 2, 3, 4... (no van a caber)... hasta 8 personas sobre el pequeño espacio de la Sala Monasterio. Vocalista, guitarra, bajista, teclista, flauta travesera, cajón flamenco, metal percutido y bongos, todo dispuesto para empezar la actuación.
Con las primeras notas y el primer arranque del cantante, todo presagiaba un grupo compacto que iba a sorprendernos ¡y hasta que punto!
Una mezcla de reggae, flamenco y rumbita, con notas y líneas musicales que recordaban a Ledd Zeppelin vestido de "faralaes". Temas que iban irremediablemente "in crescendo" hasta que era inevitable levantar el culo de la silla y ponerse a bailar con ellos. Con unos cambios de ritmo y de estilo increibles. El tono más reivindicativo lo ponía el guitarrista al más puro estilo Manu Chao.
Debo decir que al final la Sala quedó llena y los que estuvimos lo pasamos en grande bailando al ritmo rumbero que nos fueron marcando los Wirakocha, sin prisa y sin pausa, saboreando, después de las copas de vino, material más destilado.


Cuando terminó de actuar el primer grupo subieron al escenario "Expreso". Flamenco del bueno que se atrevió con alguna intro versioneando a Paco de Lucía con "Entre dos aguas". Canela fina. Virtuosismo y tablas sobre los escenarios es la impresión que me dio este grupo. Si los primeros tocaron principalmente para divertirse y divertirnos, los "Expreso" tocaron para hacerse escuchar y despertar los sentidos.
Debo decir, como ha pasado ya en conciertos anteriores, que llegados a este punto de la noche la música pasó a ser un poco lo de menos, por lo que no tendría mucho sentido que siguiera comentando algo de lo que soy prácticamente incapaz de acordarme. A partir de aquí fundido a negro y hasta la mañana siguiente.