7 de marzo de 2009

Mahoney en el Big Bang

Viernes por la noche. Momento de decidir a qué concierto ir. Todas las propuestas eran tentadoras pero que te dejen un mensaje personal siempre ayuda a convencer, así pues, entre los Vitalogy que tocaban en la Sala Salamandra (Hospitalet) y los Mahoney que actuaban en la Sala Big Bang, me decanté por estos últimos. Marketing directo, le llaman. Creo que la decisión fue absolutamente acertada.



Eran las 22:00 de la noche y, guiados por el GPS, llegabamos a la puerta del Big Bang, un buen bar escondido entre las callejuelas del barrio del Raval. Al entrar pensamos que nos habriamos equivocado porqué no había rastro de escenario, instrumentos o músicos. Tan sólo una película en blanco y negro de cine mudo pendía del techo.
Nos acercamos a lo que parecía "el garito" del técnico de sonido y preguntamos si había algún concierto. Por respuesta un "La Sala aún no ha abierto", seguida inmediatamente por la apertura de una puerta situada al fondo del bar, entre lavabo y lavabo, que nos dejó entrever una habitación anexa con una especie de gradas.
Una vez dentro vimos que se trataba de una sala no demasiado grande, con un escenario acorde al tamaño del lugar. Cogimos asiento en lo que sería la segunda grada a la espera de que comenzara todo. Empezó a llegar gente y mas gente, y más, y más... ¡Joder con los Mahoney! Soy muy mala para los números y sé que sólo me desmentirán si me quedo corta, pero diría que se superaron las 200 personas fácilmente (si leen esto y sonríen, sólo lo sabrán ellos).
Tengo que decir que con el precio de la entrada (5€) te regalaban su maqueta, un muy buen detalle. Tres temas de pura tralla –Reborn, Absurd, Mutually– que ahora mismo estoy escuchando para inspirarme un poco.
Qué decir de los Mahoney. Desde el último día que los vi ha habido un cambio sustancial en el grupo: La incorporación al trío masculino de Alanna Hanrahan, la nueva teclista que aporta ese toque femenino que nunca está de más. Toque femenino en lo que se refiere a presencia, obviously, los temas con ella siguen teniendo la misma fuerza y garra, siguen manteniendo ese estilo a vueltas entre el rock, el punk, el hardcore... todo metido en una batidora y mezclado para deleitarnos con el cócktel "Mahoney Sunrise". Un placer para el paladar y para el oido.
El trío ha pasado a cuarteto, y de "teloneros" han pasado a "grupo solista". La impresión que me causaron la primera vez que les vi se confirma en esta segunda aparición. Un grupo capaz de llenar salas por ellos mismos, con muy buenos temas, tablas, y que forman un conjunto compacto.
Tocaron, además de sus propios temas, algunas versiones muy interesantes. Hicieron la mítica "Enjoy de Silence" de los Depeche Mode y me gustó especialmente la revisión que hicieron de "Common People" de los Pulp con la intervención de Alanna en las voces, un face to face entre ella y David (cantante y guitarra) muy acertada y divertida.
Pero no todo serán florecillas para estos chicos de Barcelona. Hay un pero. Echo en falta que no tengan un trabajo de estudio. ¿Para cuándo? Por favor, que alguién les eche un cable. Si Unfinished Sympathy (a quienes también versionearon) tiene varios discos a sus espaldas, ¿por qué no grabar a estos chicos? Pero hay una buena noticia. En breve tendrán videoclip. Esperaremos a ver qué tal se les da ponerse delante de las cámaras (o no, quién sabe).
Mi nota para ellos es de 8.