
Hoy domingo, y tras mi primera semana de vuelta a la rutina tras las vacaciones, encuentro un poco de espacio para escribir de nuevo en este blog olvidado. Primero de todo os pondré en situación.
Hacia principios de julio mis fantásticos amigos me regalaron por mi cumpleaños, entre otras cosas, dos entradas para ir al concierto que daba Pearl Jam en Manchester el 17 de agosto. En ese momento empezó la cuenta atrás para preparar mis mejores vacaciones en años. Cumpliría dos de mis ilusiones: vería a Pearl Jam fuera de España y, aprovechando que me mandaban hacia Gran Bretaña, visitaría Escocia. Así pues, mochila en mano, aterrizábamos el día 13 en Liverpool y poníamos rumbo, por el carril de la izquierda, hacia Escocia.
Se sucedieron los días y entre whisky y whisky, lluvia y lluvia, nos plantamos el día 17 en Manchester.
El concierto era en el M.E.N Arena, con capacidad para 19.000 personas. Las entradas "normales" estaban agotadas y las nuestras nos llevaron al lugar justo para verle el cogote a Eddie Vedder. Este es, aunque pueda parecer extraño, el primer punto positivo del show. He tenido la suerte de ver a Pearl Jam 2 veces antes de esta y siempre había disfrutado viendo la cara de todos los componentes mientras actuaban, pero esta vez se me ofrecía un punto de vista distinto. Si hubiera sido mi primera vez con ellos habría roto toda relación con mis "fantásticos amigos", pero al ser la tercera vez que los veía agradecí este cambio porqué fue una cosa completamente nueva y diferente.
El repertorio, aunque me llevé un susto inicial cuando empezaron tocando "Long Road" (momento en el que aprovechamos para ir al baño y a pedir un "double spirit de Jack Daniels con cola"), fue genial, intenso, vibrante, sorprendente (tocaron varios temas de su próximo disco), pero, si hay una parte con la que me quedo, esa es la de los bises, donde aprovecharon para repasar la mayoría de sus grandes temas y terminaron tocando Indifference, una canción que nunca había visto en directo y que consiguió ponerme, como siempre, la piel de gallina. No hay palabras para describirlo.
La actuación estuvo, como siempre, sobresaliente. Es un grupo que nunca defrauda en directo. Te dan siempre lo que esperas de ellos y logran que salgas con esa sensación de satisfacción total, sabiendo que si vuelven, repetirás seguro.
Ahora sólo queda esperar a que saquen a la venta su último disco "Backspacer" y rezar porque no tarden demasiado en presentarlo en España.
Os dejo aquí un link con algunas fotos que pude sacar durante la actuación. Mi nota para ellos no puede ser otra que 10.
Aquí tenéis el video prometido.

